Beatriz Moreno García


¿Barreras? ¿Para qué? Ellos no las necesitan…
marzo 9, 2009, 10:31 pm
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El Usuario cede en exclusiva a TUENTI y para todo el mundo los derechos de reproducción, distribución y comunicación pública sobre los contenidos que suministre a través del Sitio Web, así como el de modificación para adaptarlos a las necesidades editoriales de TUENTI, y garantiza además la legítima titularidad o facultad de disposición sobre dichos derechos.

Pues como veis, esta es una de las clausulas de la política legal de nuestro nuevo “amigo” Tuenti.  Abogamos por un mundo interconectado a través de las redes sociales, un mundo en el que impera la necesidad de transmitir nuestra opinión, un mundo en el que todo, digo todo, parece valer, y permitanme que les diga, pero me da pena…

Millones de videos se cuelgan el red, millones de post son leídos por aquellos que acercan a internet, fotos, fotos y más fotos en las que aparecemos, nostros, nuestros amigos, y gente que desconocemos. Podemos acceder a lo que queramos con la grandísima dificultad de teclear cuatro palabras en un buscador. Pero ahora bien… ¿nos beneficia?

Veamos lo que opina Kevin Werbach, profesor adjunto de Estudios Legales y Ética de negocio:

“Una vez dicho esto, hay que puntualizar que es diferente colgar información en un sitio completamente público -como tu propia página web, a la que cualquier persona del mundo puede acceder-, y enviar información a un sitio como Facebook, que es privado y disponible únicamente entre sus miembros”, señala Werbach. “Quién posee la información en dichos sitios es una cuestión muy interesante. La política de la mayoría dicta que son propietarios de cualquier cosa que se les envíe, pero claramente no se les concede el derecho a hacer lo que quieran con esa información. Y existen políticas de privacidad que imponen límites sobre cómo pueden utilizar dicha información. Pero no existe una respuesta sencilla a la pregunta de si la información pertenece al individuo o al sitio”.

La red y las nuevas tecnologías es algo que nos supera y que no podemos controlar, pero que a la vez, parece beneficiarnos. No veo problema alguno en que los periódicos digitales nos ofrezcan la posibilidad de respuesta, feed-back que lo llaman, pero si veo problema en que confundamos que es creible y que no, cuales son las fuentes adecuadas y cuales no, y mucho más hasta donde llegan las barreras.

Y es que en este nuevo mundo donde habitamos, en el cual nuestra voz se va convirtiendo en un rápido teclear, ya no existen las barreras. Este es el mayor peligro de todo esto. No todos, por mucho que queramos podemos ser emisores de contenidos validos, podemos emitirlos, sí, pero no podemos pretender que todos seamos nuevos periodistas, nuevos directores de cine o fotógrafos. ¿Y si eso se pierde?, ¿nos echaremos las manos a la cabeza?

Comunicación horizontal, sí, claro que sí, pero cómo.

Y es que, como he dicho antes, esto se nos escapa de las manos, ya no depende de nosotros. ¿Qué pasaría si hago un documental en el que aparezcan personas sin mi consentimiento realizando actividades ílicitas como prueba de mi hipótesis argumentativa y lo cuelgo en youtube? ¿Acaso seguirán mi rastreo si alguien denuncia el video? No, porque hay miles de videos como el mio, y los juicios se multiplicarian numerosamente. Podrían quitar mi video, pero quizá antes lo hubiesen visto miles de personas, con lo cual, el daño ya está hecho. Lo que yo digo: se nos va de las manos.

A veces, no puedo decir que no, todo este nuevo mundo digital nos beneficia, pero ya pagaremos las consecuencias. No podemos detener el rumbo de la sociedad, porque ésto ya es un hecho social. Somos personas, no se nos debe olvidar y por ello tenemos derecho a la intimidad, pero también derecho a la información y derecho de expresión.

Y con el derecho a la información nos topamos… ¿no es alucinante que los disidentes birmanos nos muestren lo que realmente pasa en su país? Todos debemos conocer esas injusticias, por encima de la ley que las ampara, pero no es justo que queden bajo las fronteras de ese país. Se juegan la vida para que veamos lo que está sucediendo. Además, podemos entender como derecho a la información todos aquellos datos que nos interesen ¿no? ¿y cuál es el límite?

Propongo un cosa: metan su nombre, su número de teléfono, su DNI en google, seguramente se den cuenta de que hay más información de la que piensan…

¿No les da miedo? A mí sí…

Vean, Vean…

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